Camino mojado en la calle larga de bajada, camino húmedo en la noche fría en la ciudad llovida, camino empapado en la noche larga con luces blancas, camino de bajada en la calle fría con gente de luto, con gente de culto.
Fa la la, fa la la, canto y cuento cada cuadra, siento y miento cada beat-of-my-heart, vuelo y me acuerdo de cada sueño poseído, brilla la silla de mi chaos-of-my-mind. La gente camina en contra mía, la gente se orina en la cercana esquina, la gente me mira con pereza y avaricia.
Mientras bajo estoy escribiendo en mi celular, mientras bajo la calle, mientras bajo estoy con agua en los ojos, mientras baja la marea, mientras bajo estoy pensando en canciones, mientras bajan las notas.
Voy con mis lentes rayados y mis ojos cansados, voy lejos, muy lejos de donde vengo, a mi casa, a mi cama, a mi sueño, a mi lugar donde empezará el día de mañana con el cielo naranja y la lluvia invisible, voy lejos, muy lejos de donde vengo, a donde la gente canta y la gente mata, donde los sueños vuelan y las aves cagan diamantes que las señoras gordas, las señoras viudas, las señoras estériles y las señoras vecinas toman y agarran cuantos más diamantes puedan, por que caen y se rompen y sus restos penetran a la madre tierra para florecer como edificios infinitos que chocan con el Sol y lo atraviesan, matándolo.
Voy con mis ojos rayados y mis lentes mojados, voy cerca, a una cuadra, a una manzana, a una calle vertical, a un lugar donde mi mamá no está, donde el cielo es techado y la lluvia se mete por ese cuadrado que atraviesa la pared, les digo "hola" a mis perritas en la cochera, tienen frío, las acaricio y me meto a mi cuarto donde hace frío y tengo sueño y no puedo dormir por que las señoras hacen mucho escándalo y no dejan de gritar, gritan tan fuerte que abortan cada idea en mi cerebro, gritan tan fuerte que las veo sangrar de la boca por que sus cuerdas vocales salen disparadas y cortan los pómulos, las orejas, los dientes de las otras señoras enemigas, las veo a través de mi pequeño cuadrado-asesino-de-paredes, me cae lluvia, me enfermo, me da influenza, me mandan al quirófano, me sacan las cuerdas vocales, y ya no puedo hablar.
Perdí mi voz, perdí mis lentes, perdí el bus, perdí el pastel de piña, perdí el dinero en el taxi, perdí la sensación de voltear para atrás con miedo de que alguien te haya estado escuchando cantar de noche, con lluvia, sin audífonos, sin música, sólo tarareando alguna letra de alguna canción de algún álbum de algún artista de X año en X lugar, y por eso alguien normal se apenaría y se callaría inmediatamente, pero yo no, yo hasta le aumenté el volumen de mi silencio.
Falalalalalá, canto sin voz, canto sin ojos, solo escucho la lluvia caer y mis pies se parten en cuatro y mis pies se van corriendo ya que se pusieron en huelga con mi mente en caos y mi corazón sin ritmo y se van lejos, muy lejos, se resbalan, se caen pero continúan, son felices hoy en día en Chicago, con otros pares de piernas perdidas y en huelga. Mi cuerpo, mi torso, mis brazos, mi nariz, caen lentamente al suelo húmedo y ahí estoy hoy en día, tirado, entre los restos de la humedad, con hongos, con gusanos, sin piel, sin músculos, sin huesos, sin voz, sin rostro, sin agua, sin miedo, sin ojos.
Pero al fin llegó el día, el día en que llegó otra vez la lluvia, pero ahora llovió a cantaros, llovió tanto que se inundó el planeta, y los restos de mi cuerpo fueron confundidos por sirenas gordas, sirenas viudas, sirenas cocineras, sirenas prostitutas, sirenas sin lengua, y me trataron como Poseidón del siglo XXI. Pero los edificios Solares empezaron a sentir frío en los pies, y lanzaron rayos gamma, omega y alpha en contra del planeta completamente azul, y el agua se evaporó y causó que las nubes negras invadieran los cielos naranja y lloviera mucho otra vez, pero en el tiempo en que volvía a llover el agua volvió a los mares, y mis restos terminaron dispersos por todo el mundo: mi dedo índice izquierdo terminó en algún rincón de Australia, mi pulgar del pie terminó en la Atlántida, mi ombligo está en las ruinas de Teotihuacán, mi pezón derecho nadó hasta llegar al Subway de New York, y así, y así mi cuerpo se dispersó y nunca jamás me pude volver a juntar, a pegar, a fusionar.
Fa la la, fa la la, canto y cuento cada cuadra, siento y miento cada beat-of-my-heart, vuelo y me acuerdo de cada sueño poseído, brilla la silla de mi chaos-of-my-mind. La gente camina en contra mía, la gente se orina en la cercana esquina, la gente me mira con pereza y avaricia.
Mientras bajo estoy escribiendo en mi celular, mientras bajo la calle, mientras bajo estoy con agua en los ojos, mientras baja la marea, mientras bajo estoy pensando en canciones, mientras bajan las notas.
Voy con mis lentes rayados y mis ojos cansados, voy lejos, muy lejos de donde vengo, a mi casa, a mi cama, a mi sueño, a mi lugar donde empezará el día de mañana con el cielo naranja y la lluvia invisible, voy lejos, muy lejos de donde vengo, a donde la gente canta y la gente mata, donde los sueños vuelan y las aves cagan diamantes que las señoras gordas, las señoras viudas, las señoras estériles y las señoras vecinas toman y agarran cuantos más diamantes puedan, por que caen y se rompen y sus restos penetran a la madre tierra para florecer como edificios infinitos que chocan con el Sol y lo atraviesan, matándolo.
Voy con mis ojos rayados y mis lentes mojados, voy cerca, a una cuadra, a una manzana, a una calle vertical, a un lugar donde mi mamá no está, donde el cielo es techado y la lluvia se mete por ese cuadrado que atraviesa la pared, les digo "hola" a mis perritas en la cochera, tienen frío, las acaricio y me meto a mi cuarto donde hace frío y tengo sueño y no puedo dormir por que las señoras hacen mucho escándalo y no dejan de gritar, gritan tan fuerte que abortan cada idea en mi cerebro, gritan tan fuerte que las veo sangrar de la boca por que sus cuerdas vocales salen disparadas y cortan los pómulos, las orejas, los dientes de las otras señoras enemigas, las veo a través de mi pequeño cuadrado-asesino-de-paredes, me cae lluvia, me enfermo, me da influenza, me mandan al quirófano, me sacan las cuerdas vocales, y ya no puedo hablar.
Perdí mi voz, perdí mis lentes, perdí el bus, perdí el pastel de piña, perdí el dinero en el taxi, perdí la sensación de voltear para atrás con miedo de que alguien te haya estado escuchando cantar de noche, con lluvia, sin audífonos, sin música, sólo tarareando alguna letra de alguna canción de algún álbum de algún artista de X año en X lugar, y por eso alguien normal se apenaría y se callaría inmediatamente, pero yo no, yo hasta le aumenté el volumen de mi silencio.
Falalalalalá, canto sin voz, canto sin ojos, solo escucho la lluvia caer y mis pies se parten en cuatro y mis pies se van corriendo ya que se pusieron en huelga con mi mente en caos y mi corazón sin ritmo y se van lejos, muy lejos, se resbalan, se caen pero continúan, son felices hoy en día en Chicago, con otros pares de piernas perdidas y en huelga. Mi cuerpo, mi torso, mis brazos, mi nariz, caen lentamente al suelo húmedo y ahí estoy hoy en día, tirado, entre los restos de la humedad, con hongos, con gusanos, sin piel, sin músculos, sin huesos, sin voz, sin rostro, sin agua, sin miedo, sin ojos.
Pero al fin llegó el día, el día en que llegó otra vez la lluvia, pero ahora llovió a cantaros, llovió tanto que se inundó el planeta, y los restos de mi cuerpo fueron confundidos por sirenas gordas, sirenas viudas, sirenas cocineras, sirenas prostitutas, sirenas sin lengua, y me trataron como Poseidón del siglo XXI. Pero los edificios Solares empezaron a sentir frío en los pies, y lanzaron rayos gamma, omega y alpha en contra del planeta completamente azul, y el agua se evaporó y causó que las nubes negras invadieran los cielos naranja y lloviera mucho otra vez, pero en el tiempo en que volvía a llover el agua volvió a los mares, y mis restos terminaron dispersos por todo el mundo: mi dedo índice izquierdo terminó en algún rincón de Australia, mi pulgar del pie terminó en la Atlántida, mi ombligo está en las ruinas de Teotihuacán, mi pezón derecho nadó hasta llegar al Subway de New York, y así, y así mi cuerpo se dispersó y nunca jamás me pude volver a juntar, a pegar, a fusionar.

(A veces, mi cerebro se pone a cantar cuando camino sin mis audifonos en el trayecto hacia mi casa, y hoy cantó algo que a mi corazón le dió miedo. De todas formas, ésta narración espero que sea de su agrado y de su entendimiento/comprensión, y gracias por leer de antemano.)
wow..... creo... qe te lo dire de frente mañana... porqe en un comentario no se como plasmar lo qe pense... vale??? te qiero...
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