Cuésta sacar de la mente, exprimirla, apachurrarla, obtener ese jugo deseado para plasmarlo en letra. Pero no me aburro, ni me detengo. La música me guía, y así no me pierdo por ahora.
Van 16 años, se acerca la gran carrera. Mientras veo la Luna crecer y desaparecer, la coeherencia empieza a brillar por su ausencia. Colores brillan y giran. Mientras que poco a poco la vista se me termina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario